Alajú

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Si eres un amante de la miel, este dulce te va e encantar. El alajú es un dulce tradicional conquense, hecho a base de miel con almendras y/o  nueces y envuelto en una extensa oblea. Es una fuente estupenda de energía además de aportar una serie de propiedades beneficiosas procedentes de la miel. 

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Descripción


 

El alajú es un dulce tradicional de origen árabe. El nombre proviene de al-hasú que significa relleno. Su elaboración y consumo se extendió por la Sierra Conquense. Se trata de un dulce que se hacía en sartén. Antiguamente los productos que más abundaban eran la miel, las nueces y las almendras. La mezcla de estos ingredientes formaba una pasta que se dejaba solidificar entre obleas, de manera parecida al turrón.

Al ser un producto de alto valor calórico servía muy bien para los meses de invierno, también por su gran durabilidad. El alajú es un alimento que por sus propiedades aguanta bastante tiempo en perfectas condiciones. Un postre delicioso y muy energético si te gusta la bollería tradicional y los dulces de toda la vida.

¿Porqué deberías probar el alajú?


 

  • Primero porque es es un producto artesano. Elaborado a mano en nuestros obradores. 
  • Segundo porque al estar elaborado con ingredientes naturales no incluyen conservantes ni colorantes.
  • Tercero porque si te gusta el sabor a dulce, no podrás despegarte de este postre artesano.
  • Y cuarto por su valor energético y propiedades que ofrece la miel.

Ingredientes


 

  • Alajú almendras: miel 36,45%, almendra 25,65%, pan rallado 19,58%, glucosa 18,23%, esencia de naranja y limón 0,09%
  • Alajú almendra y nuez: miel 36,45%, pan rallado 19,58%, glucosa 18,23%, almendra 12,83%, nuez 12,83%, canela 0,05%, esencia naranja 0,05%

Declaración intencionada de alérgenos: Trigo (gluten) frutos secos (almendra y/o nuez).

¿Cómo se hace el Alajú?


 

Para elaborar el alajú, se pone a calentar la miel y la glucosa durante veinte minutos a 120º. Cuando llega al punto de hebra, se le añaden el resto de ingredientes y se amasan durante 10 minutos más. Cuando han pasado esos 10 minutos, se vuelca la masa en una mesa de marmol y manualmente se dividen las piezas en bolas de 200 gramos. Cuando la bola está formada, se aplasta para dar forma redonda y se le pegan las obleas, después se empaquetan por unidades. ¡Y listo!